Archivos Mensuales: septiembre 2012

También celebramos el año Turing: la falsificación de preferencias

Este verano se han programado una serie de eventos para conmemorar el centenario del nacimiento de Alan Turing (1912-1954), importante lógico matemático y padre fundador de la informática teórica. Para una introducción a algunos de los temas más apasionantes de su vida y trabajo puede escucharse esta entrevista con Jesús Mosterín. No sería exhagerado afirmar que, en cierto sentido, hoy vivimos en un mundo de Turing, en el que sistemas de computación -unidos a otros sistemas de telecomunicación- penetran los aspectos más diversos de la organización y vida cotidiana en las sociedades modernas.
Desde este blog tenemos poco más que aportar al recordatorio sobre las contribuciones teóricas de Turing. Sin embargo, sí puede ser la ocasión para tratar de algunos de los aspectos de la biografía personal de Alan Turing que, aunque sujetos a alguna que otra controversia sobre su exactitud, han sido causa de gran parte de la fascinación que rodeó la vida del científico británico.
By artist Bean Sing By artist Bean-Sing
En 1952, Alan Turing denunció ante la policía un robo acaecido en su casa de Manchester. El suceso al parecer tuvo como origen la irrupción en su casa de un conocido del que era entonces su amante Arnold Murray. La policía pronto se interesó menos por la denuncia de Alan Turing y más por la naturaleza de la relación que mantenía Turing con Murray. En 1952 la homosexualidad masculina era aún un delito penado con prisión en el Reino Unido. Turing, el héroe de guerra que debía mantener en secreto sus éxitos decriptando el código alemán, no quiso ocultar también sus inclinaciones personales y tuvo que pasar por prisión por ello, al final aceptando la castración química que se le proponía como requisito para su libertad condicional.
Según biografías como la de Andrew Hodgson, Alan Turing nunca se empeñó en ocultar su homosexualidad. De hecho, habló abiertamente a la policía de su condición sexual cuando se le preguntó por ello y desoyó las recomendaciones de algunos amigos que le aconsejaban retractarse. En vez de negar su homosexualidad, Turing se esforzó en explicar a conocidos y policía que no había nada de malo en ello. Estrictamente, se trataba de un “crimen sin víctima”.
Es interesante considerar las ramificaciones de esta actitud adoptada por Turing a la luz de la teoría sociológica de la falsificación de preferencias.
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